2002
Todo inicia en el Inquilinato de los mil principios con un
acontecimiento especial, la boda del hijo del profeta, Daniel contrae
matrimonio con su segunda esposa, promesa de una vida fértil llena de hijos;
algunos no toman con buen ánimo el evento porque no hace más de un mes que
murió Januan, el profeta elevado de toda la comunidad de “El Cuerpo”. La novia se ha vestido con todo el cuidado que requiere una novia, está hermosa, bella y llena de vitalidad, la energía que irradia la novia es extraña, es como cuando la luna se posa llena encima de las montañas y toma un color y un tamaño inusual, todo en esa especial belleza es inusual.
El primer profeta Januan hizo su labor, entregó todas sus pertenencias a la comunidad, lo dispuso todo, incluso su familia al amor de "El Cuerpo"; él cumplió la ley. Daniel el segundo profeta vive para mantener el legado de su padre, para mantener con exaltación los propósitos de la familia elegida; falta el tercero que debe nacer de un cuerpo virgen tomado sólo por la sangre de "El Cuerpo"; las esposas son una suerte de ruleta del destino que debe entregar en una primera y única vez al varón que desarrolle el legado de la comunidad.
Todos reciben con bondad los dones que les envía el señor, todos están agradecidos por la vida en fe y en verdad, todos saben que lo que hacen es por el bien de los que desean estar a salvo en el momento del juicio final.
En esta noche sólo hay lugar para la celebración, para sentir que el futuro brilla y que las bondades seguirán apareciendo para todos, pues hay una única figura que jamás debe desaparecer, jamás... el profeta es un compromiso de toda la comunidad.
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